Buzios


«De todo y para todos» es la frase que repiten incesantemente los lugareños a los turistas que se acercan. Playas de mar azul profundo, una variedad hotelera y gastonómica importante y mucha diversión que nada tienen que envidiar a los más exclusivos lugares del caribe.

El sol, las aguas cálidas y transparentes, la posibilidad del relax y la diversión nocturna transformaron a este balneario en uno de los más internacionales del país.

Es que la combinación de la antigua aldea de pescadores y gran promoción del turismo internacional resultan un cóctel envidiable para los que quieren disfrutar de las múltiples opciones que ofrece esta península a sólo 180 kilómetros al nordeste de Río de Janeiro.

Las alternativas son muchas. Desde playas solitarias o muy frecuentadas, para familias, parejas o jóvenes, y aguas mansas o bravas. Al Oeste, un mar calomo y de aguas calientes y verdes.

Al Este, se vuelve movidito y un poco más frío. Buzios es diversidad.

Para los deportes naúticos las playas ideales son Praia Manguinhos, para el windsurf; y Praia Brava para los que quieran hacer surf en un lugar desolado.

Una visita a la antigua aldea de pescadores.

Alquilar un «booguie» y recorrer los diferentes morros en busca de playas perdidas o por menos de un dólar sambullirse en un minibús para llegar a alguna playa lejana y solitaria.

Un paseo en barco por las diferentes arenas de la península (25 reales aproximadamente).

Una jornada de buceo (40 /50 dólares).

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